El aplastamiento sigue siendo una de las principales causas de mortalidad predestete. Aunque intervienen múltiples factores, la forma en que se gestiona la alimentación de las cerdas influye en su comportamiento durante la lactación y, por tanto, en la seguridad de la camada.
La supervivencia de los lechones durante los primeros días de vida sigue siendo uno de los principales retos de la producción porcina. A pesar de la evolución genética, la mejora de las instalaciones y el avance en los protocolos de manejo, el aplastamiento continúa representando una parte importante de la mortalidad en maternidad.
Según el Atlas de Patología de 3tres3, aproximadamente el 50 % de las muertes de lechones están relacionadas con el aplastamiento por parte de la cerda, concentrándose la mayoría de estos casos durante la primera semana de vida, cuando los animales son especialmente vulnerables y dependen completamente de la madre.
Reducir estas pérdidas requiere trabajar sobre muchos frentes al mismo tiempo. El diseño de las parideras, la vitalidad de los lechones, el manejo del parto, la atención durante las primeras horas de vida o la condición corporal de la cerda son algunos de los factores que más influyen.
Sin embargo, existe otro aspecto que suele pasar más desapercibido y que también forma parte del manejo diario: la alimentación.
El comportamiento de la cerda también forma parte del problema
Cuando se analiza por qué se producen los aplastamientos, normalmente se piensa en los cambios de postura de la cerda. Cada vez que una cerda se incorpora, se tumba o cambia de posición, existe un riesgo potencial para los lechones que permanecen alrededor de ella.
Lo que a menudo no se analiza con la misma profundidad es qué provoca esos movimientos.
Además de responder a necesidades fisiológicas normales, muchas cerdas modifican su comportamiento como respuesta a estímulos externos. Uno de los más evidentes es la alimentación.
En las maternidades convencionales, las cerdas aprenden rápidamente a asociar determinados estímulos con la llegada del pienso: la apertura de la puerta, el sonido del sinfín, la presencia del operario o el movimiento habitual en la sala.
Antes incluso de recibir el pienso, muchas se incorporan, vocalizan, permanecen más alerta o cambian repetidamente de posición.
Se trata de un comportamiento completamente normal, pero también supone un incremento de la actividad en un momento en el que los lechones descansan muy cerca de la madre.
Un problema multifactorial… Sobre el que sí podemos actuar
Sería un error afirmar que todos los aplastamientos están relacionados con la alimentación. No es así.
La mortalidad por aplastamiento es un problema claramente multifactorial. Intervienen aspectos relacionados con el diseño de las instalaciones, la genética, la experiencia maternal de la cerda, la temperatura de la sala, el estado sanitario o incluso la vitalidad de los propios lechones.
Sin embargo, precisamente por tratarse de un problema complejo, cualquier mejora que permita reducir uno de los factores de riesgo suma.
Y el manejo diario es uno de esos factores sobre los que sí es posible actuar.
Reducir situaciones que provocan movimientos bruscos o episodios de excitación innecesaria contribuye a crear un ambiente más estable durante una fase especialmente delicada de la lactación.
Alimentación de precisión: mucho más que optimizar el consumo de pienso
Cuando se habla de alimentación electrónica, normalmente el foco se pone en la nutrición. Pero es importante pensar en otros aspectos.
Sistemas como GESTAL permiten alimentar a las cerdas mediante múltiples raciones pequeñas distribuidas a lo largo del día, adaptándose mucho mejor a su ritmo de consumo, reduciendo el desperdicio de pienso y favoreciendo una curva de alimentación más estable.
Además, este tipo de sistemas también producen un efecto menos conocido y muy interesante desde el punto de vista del comportamiento animal. Al desaparecer la relación directa entre la presencia del operario y el momento de la comida, también desaparece gran parte de la anticipación que generan los sistemas tradicionales.
La alimentación deja de concentrarse en unos pocos momentos concretos del día y pasa a distribuirse de forma automática y progresiva. Como consecuencia, la actividad de las cerdas se reparte de manera mucho más uniforme durante toda la jornada.
Menos estímulos, una maternidad más tranquila
En una sala donde la alimentación depende de horarios muy marcados, es frecuente observar que muchas cerdas reaccionan prácticamente al mismo tiempo.
Pero, cuando la alimentación se distribuye automáticamente en pequeñas cantidades, esta dinámica cambia, ya que las cerdas dejan de asociar la entrada del personal con el pienso y el comportamiento general de la sala se vuelve mucho más tranquilo.
Evidentemente, este cambio no significa eliminar completamente el estrés, pero sí que permite reducir uno de los estímulos que más alteran la rutina diaria durante la lactación.
Y cuanto más estable es el comportamiento de las cerdas, menor es la probabilidad de movimientos bruscos que puedan comprometer la seguridad de los lechones.
Bienestar para la cerda y también para la camada
El bienestar animal no depende únicamente del estado sanitario o de la alimentación. También está relacionado con el entorno y con la forma en que los animales interactúan con él.
Reducir estímulos innecesarios durante la lactación favorece un ambiente más tranquilo para las cerdas, facilita un comportamiento más natural y disminuye situaciones de nerviosismo asociadas al momento de la comida.
Al mismo tiempo, los lechones permanecen en un entorno más estable durante una etapa especialmente crítica de su desarrollo.
Este es un buen ejemplo de cómo una herramienta diseñada inicialmente para mejorar la alimentación puede aportar beneficios que van más allá de la nutrición.
GESTAL: alimentación electrónica orientada al manejo de las cerdas
Los sistemas electrónicos de alimentación como GESTAL permiten trabajar con alimentación de precisión en maternidad, distribuyendo el pienso en múltiples tomas a lo largo del día y adaptando el suministro al consumo real de cada cerda.
Además de mejorar la eficiencia alimentaria y facilitar el seguimiento individual del consumo, este sistema modifica la dinámica habitual de la sala, eliminando la dependencia entre la llegada del operario y el momento de la alimentación.
Desde el punto de vista del manejo, esto supone una ventaja añadida. El equipo puede acceder a la maternidad para realizar cualquier otra tarea sin provocar automáticamente una respuesta de anticipación relacionada con la comida.
A ello se suma el software de gestión de GESTAL, que permite monitorizar el consumo de cada cerda, detectar desviaciones de forma temprana y disponer de información actualizada para tomar decisiones con mayor rapidez durante toda la lactación

Pequeños cambios que tienen impacto en el día a día de las granjas de cerdos
En producción porcina no existen soluciones únicas para reducir la mortalidad predestete. El diseño de las instalaciones, el manejo, la formación del personal, la alimentación o el comportamiento de las cerdas forman parte de un mismo conjunto y todos influyen en el resultado final.
La alimentación de precisión demuestra que, además de optimizar el consumo de pienso, también puede contribuir a crear un entorno más estable durante la lactación. Reducir estímulos innecesarios, disponer de información sobre cada cerda y favorecer un manejo más tranquilo son pequeños cambios que, sumados, ayudan a mejorar el bienestar de las madres y la supervivencia de los lechones.
En Ojefer entendemos que la tecnología sólo aporta valor cuando ayuda a resolver problemas reales de granja. Por eso trabajamos con soluciones como GESTAL, que no solo mejoran la gestión de la alimentación, sino que también proporcionan herramientas para facilitar el trabajo diario del equipo y favorecer un manejo más preciso durante una fase tan crítica como la maternidad.

