El frío es uno de los enemigos silenciosos del lechón recién nacido. En este artículo, desde Ojefer te explicamos cómo mantener la temperatura ideal en maternidad para garantizar su bienestar y mejorar los resultados productivos.

Los lechones recién nacidos son, probablemente, los animales más vulnerables al frío dentro de una granja. En el útero materno, su temperatura corporal ronda los 39–40 °C. Al nacer, pasan de forma brusca a un ambiente más frío, lo que supone un choque térmico de alto riesgo.

Si no reciben calor adicional de inmediato (ya sea mediante nidos, placas calefactoras o lámparas), pueden entrar en hipotermia, reduciendo su movilidad, dificultando la toma de calostro y aumentando significativamente la mortalidad en las primeras horas de vida.

 

Zona térmica ideal: un delicado equilibrio entre lechón y cerda

Distintas guías coinciden en que el microclima ideal para un lechón recién nacido debe mantenerse entre 30 y 35 °C. Esta temperatura debe disminuir de forma gradual a medida que crece.

Sin embargo, la cerda necesita un ambiente mucho más fresco, en torno a 18–22 °C, para evitar el estrés por calor, especialmente en lactación. Este desfase térmico obliga a diseñar sistemas que crean microclimas diferenciados dentro de la misma paridera, garantizando el confort tanto de la cerda como de sus lechones.

 

Estrategias prácticas de control térmico

Mantener la temperatura adecuada en las fases más tempranas del lechón no depende sólo del equipamiento, sino también de una gestión minuciosa por parte del equipo de granja. Cada decisión (desde el tipo de fuente de calor hasta el mantenimiento de los sensores) puede marcar la diferencia en la viabilidad de la camada.

A continuación, compartimos las principales herramientas y prácticas para lograrlo, combinando tecnología, manejo y sentido común. ¿La clave? Adaptarse a las necesidades térmicas de los animales en cada momento.

 

1. Uso de placas calefactoras, lámparas y nidos térmicos

Las fuentes de calor suplementarias son esenciales en los primeros días, cuando los lechones aún no regulan su temperatura corporal. Su correcta elección y uso puede reducir significativamente las bajas por hipotermia.

Principales opciones:

  • Placas calefactoras: generan calor constante y localizado, minimizando la pérdida de temperatura por contacto con el suelo frío.
  • Lámparas de calor: efectivas durante las primeras 24–48 h, aunque con mayor consumo energético y riesgo de sobrecalentamiento si no se ajustan bien.
  • Nidos térmicos: áreas cerradas o semicerradas que concentran el calor, protegiendo de corrientes de aire y permitiendo a los lechones conservar energía.

 

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2. Secado y calentamiento inmediato tras el parto

Secar a los lechones y proporcionar calor suplementario en los primeros minutos/hora de vida mejora sus posibilidades de supervivencia. Un estudio reciente observó que, 30 minutos tras el parto, los lechones sometidos a calor suplementario mantenían una temperatura rectal superior (~37.98 °C frente a 35.65 °C) respecto a los del grupo control, factor asociado a menor mortalidad predestete en entornos fríos.

 

3. Curvas de temperatura progresiva en maternidad

El microclima del nido debe ajustarse conforme avanza la edad de la camada. La temperatura inicial debe ser alta, bajando de forma gradual con el desarrollo de los lechones. Este ajuste puede hacerse manualmente o con sistemas automáticos programables, que permiten mantener la curva térmica de forma precisa.

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4. Aislamiento y control de corrientes de aire

Aunque la temperatura sea adecuada, las corrientes de aire, suelos fríos o superficies húmedas pueden provocar pérdidas de calor y estrés térmico. Por eso, es vital revisar los puntos de entrada de aire, aislar adecuadamente los nidos y mantener secos los suelos.

 

Recomendaciones prácticas: tabla orientativa

El siguiente cuadro muestra rangos de temperatura recomendados según la edad del lechón y el tipo de fuente de calor. Sirve como guía para ajustar los sistemas térmicos y programar las curvas de temperatura en maternidad.

Recomendaciones prácticas_tabla orientativa - Frío y lechones

Estas cifras se basan en estudios científicos y guías prácticas. Se deben adaptar a condiciones concretas de granja (aislamiento, densidad, ventilación, etc.).

 

Por qué importa: impacto sobre mortalidad, crecimiento y salud

El control térmico durante los primeros días no solo previene la hipotermia: influye directamente en la ingesta de calostro, la inmunidad, el crecimiento postnatal y la supervivencia predestete.

Cuando la temperatura no es la adecuada:

  • Aumenta el riesgo de hipotermia y mortalidad neonatal, especialmente en lechones de bajo peso.
  • Se reduce el consumo de calostro, debilitando la inmunidad pasiva del lechón.
  • Crece la incidencia de diarreas, aplastamientos y tratamientos antibióticos.
  • Disminuye la eficiencia productiva de toda la camada.

Por el contrario, asegurar un microclima adecuado mejora la viabilidad, el peso al destete y reduce las pérdidas por causas prevenibles.

 

Conclusiones

Mantener un buen control térmico en maternidad no es opcional: es estratégico.

Un diseño eficiente de la sala de partos, el uso adecuado de placas calefactoras, lámparas y nidos térmicos, el secado inmediato del recién nacido, junto con la supervisión constante mediante sensores o sistemas automáticos, marcan la diferencia entre una camada viable y un lote con pérdidas.

En un contexto donde la rentabilidad, el bienestar animal y la eficiencia son más importantes que nunca, cada grado cuenta. Y desde Ojefer estamos aquí para ayudarte a que ese grado de diferencia se traduzca en una camada más fuerte, una cerda más cómoda y una granja más preparada.